En
la Almazara, los suelos aún recuerdan los trasiegos del aceite realizados
en ella. Estancia con cama de matrimonio y baño, en la que se pueden observar
restos de su anterior uso en las baldosas del suelo, recuperadas, pero con tonalidades
diferentes que la hacen realmente auténtica.
En
los inviernos tiene una temperatura muy acogedora por situarse cerca de la chimenea
de la casa, por lo que disfruta, aparte de la calefacción, de un suelo
radiante que proviene del fuego de la bodega.
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